martes, 3 de noviembre de 2015

Modelo de comentario "El escrache"

Aquí tenéis el texto que os puede servir como modelo para el comentario de textos. A la hora de corregir los vuestros fijaros en la estructura, en la terminología, en la forma de enlazar las ideas y las diferentes partes del comentario.


Comentario del texto "El escrache"

     El tema del texto es la legitimidad del escrache como medio de protesta social ante las decisiones injustas del gobierno

     Para resumir este texto, puede decirse que ante el estado de indignación que producen algunas declaraciones y actuaciones del gobierno, no es extraño que la sociedad muestre su descontento de forma pública y notoria. Muchas personas todavía aguantan esta situación insostenible, pero llegará un momento en que dejarán de hacerlo. Las situaciones de violencia social son una respuesta de la ciudadanía ante las injusticias que provocan algunas decisiones del gobierno, especialmente en momentos de crisis económica como el actual. El escrache, practicado por unos pocos podría considerarse un delito, pero realizado por una amplia mayoría acabaría por convertirse en un mecanismo legítimo de protesta. La sociedad está llegando a su límite, y el escrache, independientemente de su origen etimológico, no es sino una forma de expresar su hartazgo ante los poderosos.

Esquema organizativo
    Este texto de carácter expositivo-argumentativo está compuesto por cuatro párrafos que se organizan en tres partes como la mayor parte de los textos de este tipo: introducción, desarrollo y conclusión.
      La introducción (que abarca todo el primer párrafo) presenta el tema (la reacción social frente al gobierno) que es la idea principal dominante en este apartado. Esta idea es respaldada por cuatro ideas secundarias que refuerzan a la principal: el termómetro para medir la indignación; “los cazos casi hierven…” (la situación está al límite); “el caldero común” (la irritación de toda la sociedad); o la reelaboración de una frase hecha “no hemos salido del armario…” (no mostrar públicamente la indignación).
     La segunda parte del texto (segundo y tercer párrafos) contiene el desarrollo del texto. Este apartado está marcado por la presencia de dos ideas principales: en primer lugar, la que establece la dicotomía entre la protesta minoritaria y la colectiva; y, en segundo lugar, la que, anunciando la tesis, argumenta sobre la legitimidad de una respuesta ciudadana violenta a la violencia institucionalizada del gobierno. Como ideas secundarias puede mencionarse la promulgación de “decretazos” que legislan contra el bienestar social y la situación de familias que carecen de medios básicos de subsistencia, que representan algunas de las causas de la fractura de la cohesión social.
     El texto se cierra con una conclusión (último párrafo) en la que la autora insiste en su tesis (la movilización de la sociedad ante los poderosos), que actúa como implícita idea principal encerrada en la expresión “pues eso”, e ilustrada por la elucubración sobre el origen del término “escrache” como herramienta de legítima defensa ante la injusticia social.

     Al tratarse de un texto que expresa la opinión de su autora, este combina la exposición de datos con la argumentación. En cuanto a esta última, el texto presenta una gran carga metafórica que se percibe principalmente a través de los argumentos de analogía (“la temperatura de la sangre”, “los meninos y meninas del gobierno”, “los cazos casi hierven”, etc.), y que utiliza la autora para hacer más accesible al lector el conjunto de ideas que quiere trasladar. Por otro lado, mediante un argumento de causa-efecto (causa: “violencia social y moral…”; efecto: “paso colectivo…”) trata de justificar la postura que defiende. Esta idea viene reforzada por una generalización indiscutible expresada en forma de pregunta retórica (“¿de verdad creen…?”), que da paso a la tesis del texto: si la protesta minoritaria, se vuelve mayoritaria, queda legitimada (“si lo hiciéramos muchos…”). El desarrollo concluye con una nueva batería de preguntas retóricas, dirigidas esta vez en segunda persona a los representantes gubernamentales. Por último, la autora utiliza argumentos de cita (Wikipedia, Boris Vian) para elucubrar un significado del término «escrache» que manifieste ese sentimiento de hartazgo frente a la clase política que exterioriza buena parte de la sociedad.

     La tesis, la defensa de la legitimidad de la protesta personalizada ante actuaciones políticas injustas, aparece reflejada de forma implícita a lo largo de todo el texto. Por esta razón, puede decirse que el texto manifiesta una estructura de tipo paralela o repetitiva.

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