domingo, 10 de enero de 2016

Material de La casa de los espíritus

Hola: bueno esta es mi última publicación para vosotros. Aquí tenéis la presentación sobre el boom y el postboom de la narrativa hispanoamericana:


Un saludo a todos y suerte en vuestro futuro.

martes, 15 de diciembre de 2015

Comentario de texto para vacaciones

Hola: os dejo ya para que lo podáis ir trabajando un texto para comentar. La entrega será el día 8 de enero, así que hay tiempo. Hay que realizar todo el apartado de coherencia (tema, resumen y esquema organizativo) y la valoración personal. El texto también lo tenéis en la fotocopiadora (pedid el "Comentario para vacaciones"). Como siempre, pinchad sobre el enlace para descargarlo:

viernes, 27 de noviembre de 2015

Modelo de valoración personal

Hola: ¿cómo va el inicio del fin de semana? Ya sé que estáis todos esperando que publique lo que hemos visto esta mañana en clase, y que ya no entendéis un fin de semana sin redactar un comentario de textos, sin analizar oracioncitas ni descomponer palabras, pero relajaos, salid a pasear y a que os dé el sol y el aire de las palmeras, total el comentario es solo para el lunes...

domingo, 22 de noviembre de 2015

Texto para practicar el comentario

Hola de nuevo: pasadas ya las dos maravillosas semanas de exámenes, volvemos a la no menos maravillosa rutina de realizar comentarios de texto. Bueno, no os dejo en ascuas más tiempo, aquí lo tenéis:

La generación perdida no mola
     Algún genio del storytelling político debió de inventar lo de la “generación perdida”, que tanto éxito ha tenido y todos repetimos cuando hablamos de los jóvenes golpeados por esto que llaman crisis. Bajo su significado negativo, me reconocerán que lo de “soy de la generación perdida” suena cool, tiene algo de la tan prestigiada estética del perdedor, y evoca escritores borrachos en París y rockeros malditos. Nadie se pondría una camiseta que dijera “Soy de la generación empobrecida y saqueada”, ni “Cuando deje de ser joven seguiré siendo precario”. En cambio, una chapa de la generación perdida me la pongo hasta yo. Y si encima te lo dice en inglés un organismo internacional o un medio extranjero, ya es que te entran ganas de formar un grupo punk o escribir una novela desesperada: the lost generation.
     Pues no, oigan: aunque suene chulo, ser de la generación perdida no mola nada. Pero nada. Jóvenes, olvidad las telecomedias y el cine independiente: vosotros no sois esos.
     La EPA de ayer, por ejemplo, funciona como foto de grupo de la generación perdida (en la que entran por igual los veinteañeros y los primeros cuarentones). Y la imagen resultante no es como para hacerse un póster: una tasa de paro juvenil terrorífica (y no soy yo el que elige el adjetivo), menos población activa joven y menos población joven en general (como en una posguerra, vamos), aumento del tiempo parcial. Es decir, un mercado laboral que para los jóvenes (y los no tan jóvenes que también se perderán) solo ofrece precariedad o emigración. No extrañe que, quienes no se van, digan que aceptarían lo que les echen, pues ha calado el discurso de “mejor un trabajo basura que no tener trabajo”.
     ¿Se da cuenta la generación perdida de hasta qué punto está de verdad perdida, arrojada al basurero del siglo? ¿Comprenden los jóvenes que lo de generación perdida no son unos años jodidos y a esperar los buenos tiempos, sino echar a perder toda la vida? Si uno es generación perdida, lo puede ser ya para siempre.
     Dicho con crudeza: al paso que vamos, y si nada cambia, la generación perdida dejará atrás la juventud precaria para convertirse en adultos precarios (y en madres y padres precarios), hasta alcanzar una vejez tanto o más precaria. ¿O qué esperan? ¿Tener pensiones dignas cuando se jubilen? ¿Esperan siquiera jubilarse? ¿Cuántos años creen que van a cotizar, y por qué cuantía? ¿Y cuántas contrarreformas de pensiones pueden caer en los próximos treinta o cuarenta años?
     Y la precariedad, vivir a salto de mata, compartir piso o pedir dinero a la familia puede tener su gracia con veintitantos, pero a los cuarenta es muy triste, y a partir de ahí es todo cuesta abajo. Decir con setenta años que eres de la generación perdida dará para unas risas, pero no propias.
     Así es, amigos: la generación perdida no mola. Ya podeis asumirlo, entender la magnitud de lo que está pasando, y empezar a gamonalear* más a menudo, porque lo que está en juego no es precisamente una plaza de aparcamiento.
Isaac Rosa
(Enlace: http://www.eldiario.es/zonacritica/generacion_perdida_paro_juvenil_6_221237906.htmll)

* gamonalear: hace referencia a una serie de protestas y disturbios ocurridos en el barrio burgalés de El Gamonal, por la oposición de los vecinos a un gasto presupuestario injustificado por parte del ayuntamiento.  

miércoles, 18 de noviembre de 2015